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El Creyente y la Descarga de Libros Digitales

Tres principios bíblicos para entender que la descarga ilegal de libros es pecado

Un estudio realizado en España en el año 2021 demostró que la piratería digital había impedido la creación de 18.721 empleos directos debido a que muchas editoriales se ven grandemente afectadas por las descargas ilegales de libros, como consecuencia muchas veces cesan la publicación de un libro o la contratación de nuevos escritores.

Por ello, se han creado leyes que buscan proteger la autoría y la economía del escritor del libro; a esto se le conoce como derecho de autor o copyright. Es el sistema legal que rescata la relación que existe entre el autor y su obra.[1] A su vez, resalta el vínculo económico entre el autor y su trabajo.[2]

Como resultado, si un libro se descarga y se difunde de una forma ilegal, el autor deja de recibir su comisión por su propiedad intelectual. Bajo la perspectiva humana no se está cometiendo ningún crimen, pero a lo que se le está llamando compartir, bajo la ley es un robo. Es una acción que legal y éticamente está mal, dado que descargar y distribuir algún libro sin permiso o sin haber pagado por ello es negarle el salario que el autor merece por su trabajo.

El cristiano y la glorificación a Dios

La Palabra de Dios es clara cuando ordena a todo creyente a obedecer las leyes del gobierno en el cual vive. Pablo exhorta a la iglesia con las siguientes palabras: “Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto, al que respeto, respeto; al que honra, honra” (Rom 13:7). Si se aplica esto al contexto de la piratería, el cristiano está llamado a respetar y a pagar por el trabajo que ha tomado, ya sea digital o físico.

Así que, el que un libro sea escrito para el avance del reino del Señor, no le proporciona al creyente una excusa legítima para rebelarse en contra de la ley de derechos de autor y rehusarse a pagar, debido a que ella estipula que es incorrecto compartir el material sin un permiso y descargarlos en sitios ilegales. El cristiano está llamado a vivir de una forma honesta en un mundo donde abunda la corrupción. Por lo cual, se glorifica a Dios cuando se elige obedecer la ley del copyright, incluso cuando muchos piensan que dicho material se puede piratear para la gloria de Cristo.

El Señor y la dignidad del trabajo

El Señor Jesucristo por medio de su ejemplo le demuestra a su pueblo que el trabajo es tan importante tanto en el cielo como en la tierra y que todo lo que se haga ha de ser para la gloria de Dios. El Señor le da valor al trabajo que se hace con integridad, el cual ha estado presente en la vida humana desde la creación de Adán y Eva. El hombre ha de trabajar para el sustento y todo lo necesario para su vida. Además, Pablo en 1ª Timoteo 5:18 dice: “Pues la Escritura dice: no pondrás bozal al buey que trilla; y digno es el obrero de su salario”. El apóstol usa una cita del Antiguo Testamento con el propósito de demostrar que así cómo los animales trabajan y reciben sus alimentos, el trabajo de los siervos de Dios ha de ser recompensado.

El no reconocer económicamente el trabajo de un escritor por el hecho de que sea cristiano, es robarle su salario, el Señor es claro en cuanto esto al decir: “No oprimirás a tu prójimo, ni le robarás” (Lv 19:13). La piratería es un pecado que desvirtúa el trabajo hecho por otros.

La ética cristiana

Todo cristiano está llamado a vivir de una manera irreprensible, esto indica un estilo de vida contra el cual nadie puede hacer una acusación legítima, en pocas palabras, vivir acorde con lo que se predica. Por lo cual, la descarga ilegal de libros es una mancha que afecta la integridad del creyente. La voluntad de Dios para su pueblo como lo dice Pablo es: “Para que sean irreprochables y sencillos, hijos de Dios sin macha en medio de una generación maligna y perversa” (Fil 2:15). Bajo la ética cristiana esto también es una muestra de no amar al prójimo, puesto que no se tiene compasión por su trabajo. En conclusión, se deben respetar las leyes de derecho de autor remunerando debidamente al creador de la obra que se está utilizando.

Algunas soluciones

Una de las soluciones es hacer uso de las bibliotecas públicas, puesto que ellas ofrecen la opción de préstamo de libros por un tiempo limitado, también hay universidades que abren sus bibliotecas para que los ciudadanos puedan hacer uso de ellas. Por otra parte, se encuentra la opción de usar el lector de libros electrónicos Kindle, puesto que es mucho más versátil, cómodo y económico. Por lo general los libros electrónicos son más baratos que los libros en físico. También existe la posibilidad de hablar con algunas editoriales y revisar que material gratuito ofrecen, dado que en muchas ocasiones hay editoriales que disponen de libros electrónicos y permiten la descarga libre del material bibliográfico.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

  • Juan Pablo Canaval, Manual de propiedad intelectual (Bogotá, Colombia: Universidad del Rosario, 2008), 19.
Andrés Mena
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