Jeremías Berriosjereberrios
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En primer lugar remarcando que el declarar: “no hay verdades absolutas” ya es una verdad absoluta per se. Entonces, partiendo de esa base de que sí hay verdades absolutas, llevar el argumento hacia Cristo: La Verdad. Porque una vez que lleguemos a Cristo, Él definirá todas las cosas, toda nuestra cosmovisión.

Debemos ser valientes, estar preparados teológicamente y llevar una vida realmente piadosa. No sólo predicar y argumentar con palabras e ideas, sino que nuestra vida sea la evidencia de la apología que profesamos. Si nuestras vidas no condicen con nuestra apologética verbal, cualquier argumento es en vano. Solo le estaremos demostrando a los incrédulos que el cristianismo no es real ni verdadero; en ese caso se convierte en puras ideas abstractas que no tienen ninguna repercusión en la vida práctica. Algo meramente intelectual y no transformador integralmente.