Introducción

El lenguaje debe funcionar de manera tal que la comunicación sea efectiva. Por tanto, es necesario que haya reglas que determinen cuándo se quiere decir una cosa u otra. En ese sentido, la lógica informal representa un recurso indispensable tanto para expresar y defender ideas de forma válida como para poder defenderse de todas aquellas formas en las que el lenguaje puede ser utilizado para la manipulación.

Muchas veces se ha intentado encontrar errores de argumentación en la Biblia. En el caso de este trabajo se verá que en Mateo 11:20-24 hay una frase de Jesús que podría parecer una falacia de hipótesis contraria a los hechos. No obstante, cuando se intenta utilizar el recurso de la lógica de forma errónea para cuestionar la Palabra de Dios o la veracidad de Dios se cae en un pecado grave a la manera de la serpiente en Edén (Gn.1:1-5). Por tanto, el objetivo de este trabajo es dar una explicación a la aparente falacia en Mateo 11:20-24.

Definición de falacia y de falacia de Hipótesis contraria a los hechos

En su introducción a la lógica Copi y Cohen aseguran que “la lógica es el estudio de los principios y métodos utilizados para distinguir el razonamiento correcto del incorrecto.”[1] Los autores observan que las ideas que se expresan deben tener un basamento correcto para poder ser aceptadas como válidas y que las conclusiones deben sostenerse sobre argumentos sólidos para tal fin.[2] De esa forma, un argumento inválido viene siendo aquel que no puede cumplir con esas condiciones. Copi y Cohen lo resumen de la siguiente manera: “Una falacia es un tipo de argumento que puede parecer correcto pero que al ser examinado prueba no serlo.”[3]

Existen distintos tipos de falacia que se han clasificado englobando aquellos argumentos que siguen un patrón similar. En ese sentido, según afirma Mitchell, la falacia que lleva por nombre “Hipótesis contraria a los hechos” se comete “Cuando alguien declara conocer con certeza lo que podría haber ocurrido si las circunstancias hubiesen sido diferentes.”[4] Así, esta falacia consiste en no tener premisas lo suficientemente fuertes como para sustentar la conclusión. De hecho, cuando las posibilidades de tener certeza son realmente insuficientes no se puede llegar a una conclusión en forma de proposición, sino que habría que incluir probabilidad lo cual hace que deje de tratarse de una falacia. Mitchel coloca el siguiente ejemplo: “Mi equipo habría ganado el partido si los árbitros hubiesen hecho un trabajo mejor.”[5] Es evidente que no necesariamente tenía que ser ese el resultado, ya que se puede hablar de un gran número de posibles factores y eventualidades que pueden dar a lugar a un resultado distinto.

Sin embargo, ¿existen ocasiones en las que se puede decir algo similar sin cometer la falacia? Por ejemplo, una persona que está delante de un computador presiona el botón de apagado e inmediatamente el computador se apaga en respuesta a esa acción. En ese caso la persona misma puede razonar y decir “si no hubiese presionado el botón de apagado, el computador no se habría apagado” porque está segura de que esto ocurrió como resultado de esa acción. Puede ocurrir lo mismo con un ejemplo positivo: “si hubieras metido el papel en el fuego, este se habría encendido”. Por tanto, sí hay maneras de decir este tipo de frases sin que se cometa una falacia: cuando hay un contexto de certeza absoluta se puede dar una conclusión en forma de proposición.

Razones que demuestran que en Mt.11:20-24 no se comete una falacia

En Mateo 11:20-24 hay una frase dicha por Jesús que parece ser una falacia de hipótesis contraria a los hechos. Mateo es un evangelio cuyo propósito es, como dice Beeke, “demostrar cómo Jesús es el Mesías prometido en el Antiguo Testamento que por su muerte y resurrección salva a Su pueblo de sus pecados.”[6] Jesús está reprochando a las ciudades que habían estado expuestas a Su predicación, a la de Juan el Bautista y a las profecías del Antiguo Testamento acerca de esta salvación porque no se habían arrepentido (11:11-15; 11:20-24). Entonces proclama tres “Ayes[7] sobre tres regiones de forma similar.[8] La aparente falacia se produce por esa frase que introduce y que es parecida a los ejemplos anteriores: “¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza” (Mt.11:21).

Si se toma esa frase de forma aislada donde “tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza” es la conclusión, y “si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras” es la premisa en forma de hipótesis, entonces rápidamente se observa que es una falacia de hipótesis contraria a los hechos porque cumple con la definición. Pero si se toman en consideración otros factores como el propósito de Jesús en el pasaje y la conclusión a la que llegó en el contexto en relación con la inspiración divina y los atributos y el ser de Cristo, entonces esto no puede ser considerado como una falacia.

El contexto y propósito de Jesús al expresarse en Mt.11:20-24

Ante esto, surge la pregunta: ¿Está Jesús intentando demostrar que la falta de exposición a señales divinas fue lo que causó que los que habitaban en estas ciudades no se arrepintieran? El contexto del pasaje muestra que Jesús está demostrando a los judíos que eran incrédulos que no fue por falta de profecía o de profeta que ellos no creyeron (11:13-19). De hecho, en el siguiente capítulo Jesús usa una expresión similar cuando los escribas y fariseos le piden señales milagrosas: “Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este lugar” (Mt.12:41).

En este caso, pedir señales milagrosas cuando tenían al mismo Mesías hablándoles era una señal muy grande de incredulidad,[9] una que ameritaba un juicio mayor. Todo esto muestra que ellos no tenían intención de arrepentirse y no era por falta de señales o de profeta. Por tanto, el punto principal del pasaje es mostrar que el nivel de exposición al mensaje del evangelio (que en este caso es superior) corresponderá al nivel de culpabilidad y de castigo que recibirán por no arrepentirse (11:24). El verdadero argumento y su conclusión no tienen que ver con las razones por las que no se convirtieron las otras ciudades que mencionó, sino con el hecho de que la incredulidad de los judíos que no quisieron creer los colocó en una situación peor que la de aquellas ciudades que no tuvieron el privilegio de escuchar el mensaje del evangelio.

Vale la pena acotar que, dado que se trata de Jesús quien es omnisciente y Su palabra es verdadera, Él es el único que puede tener certeza de cualquier probabilidad que necesariamente condujese a un resultado específico (Cf. Sal.147:5; 139:4; Heb.4:13; 1Jn.3:20). De modo que, si alguien distinto a Jesús dice algo similar, esta sí sería una falacia. No obstante, es claro que Jesús lo decía en el sentido ya explicado y no en base a su conocimiento de lo probable no solo por lo ya dicho, sino porque luego alaba al Padre por Su soberanía al elegir a aquellos a quienes sería revelado el Padre a través de Cristo (11:25-27; Cf. 1Co.1:31). Matthew Henry bien afirma que esta revelación representa una obligación hacia Cristo[10] ya que la salvación es la obra soberana de Dios.[11]

Conclusión

Según lo expuesto, se entiende que no todo lo que parece una falacia lo es realmente. Cualquier argumentación depende mucho del contexto en el que se dice y así debe ser tratado este pasaje en Mateo 11:20-24. Todo lo que Dios ha dicho debe ser creído sin cuestionamiento alguno y esto debe hacerse entendiendo precisamente lo que quiso decir. En este caso, se demostró que Jesús se comunicó haciendo uso de un razonamiento correcto y entendible. De ese modo, se explicó que la aparente falacia de Hipótesis contraria a los hechos se trataba más bien de una expresión cuyo propósito era mostrar el nivel de juicio que le correspondería a estas ciudades según su incredulidad.

Así como los escribas y fariseos, muchas personas rechazan el mensaje divino del Evangelio cuestionando la argumentación bíblica con alegatos falsos, otros simplemente se dejan convencer sin hacer más que una lectura rápida. Sin embargo, es Dios que los llama al arrepentimiento quien se revela a través de Cristo y que muchas veces deja de hacerlo para la condenación de los incrédulos y arrogantes. Ante todo, jamás podrá encontrarse errores en la Palabra de Dios que permanece para siempre “antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso” (Ro.3:4).

Bibliografía

Beeke, J. et al., eds. The Reformation Heritage KJV Study Bible. Grand Rapids, MI: Reformation Heritage Books, 2014.

Cohen, Irving Copi y Carl. Introducción a la lógica. 2.ª ed. Trad. de Pearson Education. INC. Ciudad de México, México: Limusa, 2013.

Harrison, Everett F. Comentario bíblico Moody: Nuevo Testamento. Trad de. Daniel E. Hall. Grand Rapids, MI: 1971.

Henry, Matthew. Mathew Henry’s Commentary on The Whole Bible. Matthew to John, vol. 4. McLean, VA: Mac Donald, s.f.

Mitchell, Craig. Cuadros sinópticos de filosofía y filósofos. Trad de. Gisela Sawin. Miami, FL: Vida, 2009.

[1] Irving Copi y Carl Cohen, Introducción a la lógica. 2.ª ed., trad. de Pearson Education. INC. (Ciudad de México, México: Limusa, 2013), 4.

[2] Cohen, Introducción a la lógica, 4.

[3] Cohen, Introducción a la lógica, 205.

[4] Craig Mitchell, Cuadros sinópticos de filosofía y filósofos, trad de. Gisela Sawin (Miami, FL: Vida, 2009), 14.

[5] Mitchell, Cuadros sinópticos, 14.

[6] J. Beeke et al., eds. The Reformation Heritage KJV Study Bible (Grand Rapids, MI: Reformation Heritage Books, 2014), 1353.

[7] Según Beeke un Ay es “El equivalente profético de una maldición”. Citado de Beeke et al., eds. The Reformation Heritage, 1375. Traducido por el autor.

[8] “Entonces comenzó a reconvenir a las ciudades en las cuales había hecho muchos de sus milagros, porque no se habían arrepentido, diciendo: ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza. Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotras. Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy. Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para ti” (Mateo 11:20-24 RV1960).

[9] Cf. Everett F. Harrison, Comentario bíblico Moody: Nuevo Testamento, trad de. Daniel E. Hall (Grand Rapids, MI: 1971), 20.

[10] Matthew Henry, Mathew Henry’s Commentary on The Whole Bible. Matthew to John, vol. 4 (McLean, VA: Mac Donald, s.f.), 160. Traducido por el autor.

[11] “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2ª de Corintios 2:6 RV1960).

Autor: Esteban Astudillo

Estudiante de Licenciatura en Estudios Teológicos

Seminario Reformado Latinoamericano – Sede Medellín

Estudiante de Licenciatura en Teología en Seminario Reformado Latinoamericano

Esteban Astudillo, soy venezolano, soltero y tengo 25 años. Soy cristiano Bautista Reformado y me convertí en el 2020 y desde entonces he buscado servir al Señor y Su iglesia. He trabajado como traductor de Ingles a Español y tengo conocimientos en distintas disciplinas audiovisuales como fotografía, teoría musical, edición y producción