Introducción

¿Es importante hablar del covid-19? Por supuesto que lo es. Todos los días recibimos información sobre el coronavirus a través de los medios de comunicación. Este es un tema de mucho interés por la sencilla razón que hay gente que muere por covid-19. En el año 2021 se registraron más de 3.5 millones de muertes por covid-19.[1] Esa cantidad de muerte conduce a que este sea un tema constante y relevante en nuestro diario vivir.

Ahora bien, según la OMS cada año se realizan entre 40 y 50 millones de abortos, lo que corresponde a 125.000 abortos diarios en el mundo.[2] Es decir, 5.208 abortos por hora y 86 abortos por minuto. Sin embargo, no vemos que esta información nos sea comunicada a través de los medios de comunicación con la misma relevancia que se nos informan las muertes por covid-19. Es sorprendente que siendo que las cifras por abortos son abismales en comparación con las muertes por coronavirus, los medios y la opinión pública estén plenamente callados sobre esta información. Por el contrario, los medios de comunicación y lo opinión pública en general incentivan a abortar bajo el pretexto de la libertad de la mujer para hacer lo que desee con su cuerpo.

Por estas razones, este tema del aborto debe ser un tema de mucha importancia y relevancia para los cristianos que por sus estándares de fe están obligados a defender la vida y condenar el homicidio. Es menester que los cristianos puedan razonar sobre este tema desde una perspectiva bíblica y cristiana. De ahí la importancia de este documento.

1: El aborto no es un asunto que le competa a la ciencia

Lo primero que tenemos que tener claro es que el aborto no es un asunto que le competa a la ciencia. La ciencia es una herramienta muy útil que nos permite comprender mucho mejor el universo material en el que vivimos. La ciencia es una herramienta que nos permite hipotetizar, analizar y observar los hechos materiales de nuestro universo, para que podamos interpretarlos y sacar conclusiones de ellos. Sin embargo, la ciencia no nos da las interpretaciones. Nos permite analizar y observar los hechos, pero las interpretaciones y conclusiones de esos hechos las dan los observadores, es decir, los que hacen ciencia, los humanos. Son los humanos los encargados de relacionar el hecho que están observando con otros hechos del universo para así poder sacar conclusiones sobre los hechos observados. La ciencia, entonces, no nos da las interpretaciones de los hechos, ella nos permite observar y analizar, pero son los humanos los encargados de interpretar y concluir.

Cuando hablamos del tema del aborto recurrimos al campo de la moralidad. Necesitamos saber si es correcto o incorrecto abortar, o desde cuando y hasta cuando es correcto o incorrecto abortar. Para poder llegar a estas conclusiones morales, lo primero que debemos saber es qué es un ser humano y hasta qué momento y bajo qué razones es permitido quitar la vida a un ser humano. La ciencia solo nos permite entender el funcionamiento y el desarrollo del cuerpo humano, pero no posee la autoridad para definir la vida humana. La ciencia nos da hechos no las interpretaciones de estos. Esta autoridad para determinar qué es un humano y hasta qué punto es permitido quitar la vida a un ser humano es algo que escapa de su campo de operación. Cuando a través de la ciencia buscamos determinar el valor de la vida humana estamos usando esa herramienta de forma errada, puesto que la estamos usando para lo que no fue creada.

Por esta razón nos encontraremos cientos de artículos científicos sobre el aborto que serán ciertos hasta cierto punto, pero a la vez todos se estarán contradiciendo. Permítanme ilustrar el punto:

Usted se encontrará a científicos argumentando que la vida humana se inicia desde la fecundación, puesto que desde ahí se comienza a desarrollar la vida humana. Con esto todos debemos estar de acuerdo; sin embargo, se encontrará a otros científicos argumentando que la vida humana inicia desde la tercera semana, puesto que es aquí cuando comienzan los primeros latidos del corazón del embrión; otros científicos argumentarán que la vida inicia en la quinta semana, puesto que en ese momento se empieza a desarrollar el cerebro del embrión; otros argumentarán que la vida humana inicia desde la semana veinte, porque es aquí cuando el feto comienza a sentir dolor.

A pesar de que puedan existir algunas divergencias en otros estudios científicos sobre estos datos, supongamos por un momento que todos estos datos son correctos. Es decir, todos estos científicos tienen razón en sus observaciones sobre el desarrollo del embrión. Sí, el corazón comienza a latir a la tercera semana, el cerebro comienza a desarrollarse a la quinta semana y el feto comienza a sentir dolor en la semana veinte. Si todos tienen razón, entonces, ¿en qué están divergiendo? ¿por qué están llegando a conclusiones diferentes en sus observaciones si a la vez todos tienen razón?

La diferencia está, por supuesto, en sus interpretaciones de los hechos que están observando. En el primer caso, el científico interpreta que es el primer latido del corazón el que define el inicio de la vida humana; en el segundo caso, el científico interpreta que es el comienzo del desarrollo del cerebro el que define el inicio de la vida humana; en el tercer caso, el científico interpreta que es el dolor el que determina el inicio de la vida humana. Es decir, para el primer científico antes de la tercera semana el aborto estaría permitido, porque todavía el corazón no ha empezado a latir; para el segundo científico el aborto estaría permitido antes de la quinta semana porque el cerebro todavía no ha empezado a desarrollarse; y para el tercer científico el aborto estaría permitido antes de la semana veinte porque hasta entonces el feto no siente dolor.

De esta manera podemos ver implícitamente un entendimiento de lo que es un humano en cada una de estas interpretaciones. Para el primer científico, el humano es el que tiene corazón; para el segundo, el humano es el que tiene cerebro; para el tercero, el humano es el que siente dolor. ¿Quién tiene la razón? ¿Ven cómo esto escapa del campo de la ciencia? Primero debemos preguntarnos ¿qué es la vida humana? Y ¿quién determina lo que debe ser considerado como vida humana? Así que, a menos que nos hagamos primero estas preguntas, estaremos perdiendo el tiempo sin llegar a un puerto seguro.

La ABC publicó una noticia el 18 de septiembre de 2013,[3] donde afirmaba que expertos tenían evidencia concluyente de que el feto comienza a sentir dolor desde la semana veinte. Por esa razón, la legislación que permitía el aborto en los Estados Unidos hasta la semana 24 debía cambiar. El aborto, según ellos, se debe permitir antes de la semana veinte, pero no después.

Eso último nos permite ver los presupuestos filosóficos de estos expertos. Para ellos la vida humana se define por el dolor. Mientras que no haya dolor el aborto es permitido, mientras que haya dolor no se puede permitir. Debemos preguntarnos entonces, ¿un humano que ya haya nacido y que por alguna enfermedad no siente dolor sigue siendo humano? Incluso, pongámonos un poco extremistas. Supongamos que hay científicos que argumentan que un humano es aquel que puede valerse por sus propios medios para subsistir. Científicamente él podría probar que un bebé en el vientre ni siquiera en el noveno mes de embarazo podrá valerse por sí mismo, por tanto, hasta incluso un día antes de nacer debería ser permitido el aborto. Eso conduciría a preguntarnos, ¿pero acaso un recién nacido se puede valer por sí mismo? Ya que es evidente que no, entonces es claro que se podría quitar la vida a un recién nacido puesto que todavía no puede considerarse un humano.

Hasta aquí creo que ya está claro el punto que quiero ilustrar, y vuelvo a las preguntas ¿qué es la vida humana? Y ¿quién determina lo que debe ser considerado como vida humana? Es este el verdadero meollo del asunto.

Con todo esto debe quedar claro que este no es un asunto que la ciencia pueda resolver. La ciencia trabaja con hechos y no con la interpretación de estos hechos. La interpretación de estos hechos proviene de los observadores, y esa interpretación dependerá mucho de lo que los observadores entiendan como vida humana.

La vida humana no puede ser definida por la opinión subjetiva del hombre. Nosotros no podemos estar de acuerdo con que el hombre caído con sus estándares subjetivos determine lo que es la vida humana. Si así lo permitimos nunca habrá un consenso, puesto que, como podemos ver en el debate del aborto, cada opinión humana está basada en un estándar subjetivo que conduce a conclusiones muy diferentes. El humano define al humano por lo anatómico, por lo físico, por lo químico, por lo material, y en ese caso cada humano podrá tomar algunas características del humano para definir al humano.

Desde este subjetivismo humano hasta Hitler estaría en lo correcto. Hitler consideraba a los judíos como menos humanos por los diferentes rasgos físicos que existen entre un alemán y un judío. Desde este subjetivismo humano aquellos que consideraban que los negros no eran humanos -y por tanto debían ser esclavos- también estarían en lo correcto. Para estos últimos, las diferencias físicas y de color que existen entre un blanco y un negro mostraban claramente que los negros no eran humanos.

Como cristianos debemos rechazar la idea de que el hombre o la ciencia tengan autoridad para definir lo que es la vida humana. Más bien, como cristianos debemos razonar bíblicamente y concluir que solo Dios posee la autoridad para determinar qué es un humano. El creador del hombre es el único que posee esta autoridad. A menos que Dios sea el único que posea esta autoridad, nada podría ser considerado como humano, porque no habría ningún estándar objetivo en el cuál basarnos para determinar esto.

En primer lugar, en las Escrituras el hombre no es definido por alguna etapa en el desarrollo de su vida, el hombre es definido como la imagen de Dios (Gn 1:26-27). La diferencia entre un ser humano y cualquier otro ser vivo de la creación es que el ser humano, en todas sus etapas, ontológicamente es la imagen de Dios. El asesinato en las Escrituras es un pecado abominable porque tal cosa es quitar la imagen de Dios de otro ser humano. Quitar la vida a otro ser humano no es simplemente quitar la vida a otro ser vivo, quitar la vida a otro ser humano es quitar la imagen de Dios de un ser vivo. Esto último es verdad no solo para los que ya han nacido, sino incluso para el no nacido, puesto que, aunque todavía este no tenga muchas cualidades que caracterizan al humano -ya que se encuentra justamente en el inicio del desarrollo del ser humano- el posee lo más importante que tiene el ser humano: la imagen de Dios en él. Así que, no importa si el feto no siente dolor, o si el embrión no tiene corazón o cerebro, él feto tiene la imagen de Dios, y quitar la vida del feto es quitar la imagen de Dios de un ser vivo.

En segundo lugar, el feto no es solamente un ser físico. Recordemos que el ser humano está conformado por una parte material (cuerpo) e inmaterial (alma). El ser humano posee de forma inseparable ambas partes, de tal manera que un cuerpo sin alma no es un humano y un alma sin cuerpo tampoco lo es.[4] Desde la fecundación no solamente comienza el desarrollo del cuerpo humano, también existe un alma en ese cuerpo en desarrollo. No importa si todavía no hay un corazón que late o un cerebro que piensa, lo importante es que ahí ya hay un alma humana. En el campo teológico hay dos fuertes corrientes que debaten el origen del alma en el ser humano. Están los traduccionistas quienes piensan que “al igual que el cuerpo, el alma también se traduce, se hereda o propaga por generación de padres a hijos”,[5] y están los creacionistas que sostienen que “el alma es creación inmediata de Dios. El origen del alma es el producto de un acto creativo directo”.[6] A pesar de estas diferencias que son difíciles de reconciliar, ambas escuelas están de acuerdo en que el feto posee un alma y por tanto es un ser humano. Por esa razón es un grave pecado el aborto.

Desde las Escrituras es claro que el bebé que está en el vientre es considerado por Dios como un ser humano con alma y con un propósito bien definido:

“Pero cuando Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia” Gálatas 1:15

“Antes que yo te formara en el seno materno, te conocí, y antes que nacieras, te consagré, te puse por profeta a las naciones” Jeremías 1:5;

“Porque esta es una palabra de promesa: Por este tiempo volveré, y Sara tendrá un hijo. Y no sólo esto, sino que también Rebeca, cuando concibió mellizos de uno, nuestro padre Isaac (porque cuando aún los mellizos no habían nacido, y no habían hecho nada, ni bueno ni malo, para que el propósito de Dios conforme a su elección permaneciera, no por las obras, sino por aquel que llama), se le dijo a ella: El mayor servirá al menor. Tal como está escrito: A Jacob ame, pero a Esaú aborrecí.” Romanos 9:9-13

“Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fui formado, Y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas.” Salmos 139: 13-1;

“Ahora pues, oye, Jacob, siervo mío, y tú, Israel, a quien yo escogí. Así dice Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre, el cual te ayudará: No temas, siervo mío Jacob, y tú, Jesurún, a quien yo escogí.” Isaías 44:1-2.

Además, nuestro Señor Jesús antes de ser puesto en el vientre de María era considerado como una vida por el ángel que anunciaba su nacimiento, y, además, con un futuro bien definido. Lucas nos muestra cómo María va donde su parienta Elisabet, madre de Juan el Bautista, y cómo esta criatura de seis meses de vientre reconoció al Cristo que tenía solo pocos días en el vientre de María. Un niño de vientre reconoce a otro niño de vientre. Jesús, que en esta etapa de su formación en el vientre no sería considerado como un ser humano por la mayoría de científicos en nuestros días, es reconocido por otro niño de vientre:

“En aquellos días, levantándose María, fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá; y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabet. Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo, y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre” Lucas 1:39-42.

El primero en reconocer al salvador fue una criatura de vientre ¡esto es increíble! Todo esto nos muestra que, según la voluntad objetiva e invariable de Dios, el niño que está en el vientre es considerado como un ser humano para Dios desde la misma fecundación. Por ello cualquier atentado contra la criatura que comienza a formarse en el vientre es un asesinato ante los ojos de Dios. Dios es el único con la potestad para decir lo qué es la vida humana y cuando inicia esta, y nos ha declarado su voluntad a través de su revelación a la humanidad.

2: Dios es el único que puede definir la moral

Este es otro punto ignorado por la mayoría de personas y olvidado por la mayoría de cristianos. La moral, o es un asunto objetivo, invariable y absoluto, o no existe. Esto es así porque el ser humano necesita un punto de partida y un estándar objetivo para determinar lo que es malo o lo que es bueno, de lo contrario, no podrá determinarlo.

Muchos académicos han postulado diferentes estándares para definir lo bueno y malo, pero todos han fracasado. Ninguno de los estándares propuestos podrá sostenerse en pie si se analiza consistentemente. Todos los estándares propuestos por el hombre caerán en el relativismo y en la arbitrariedad. Muchos académicos ateos han reconocido este punto y han entendido que cualquier estándar moral que discrimine entre el bien o el mal es un estándar absurdo y arbitrario. Cualquier estándar de moralidad propuesto por el hombre subjetivo es una imposición moral arbitraria sobre la materia.

Piense por un momento: si en este mundo solo existe la materia y la naturaleza, y a través de millones de años sin ninguna guía inteligente, únicamente a través del azar, se produjo toda la vida en la tierra, y entonces todos nosotros estamos determinados por las reacciones químicas de nuestros cerebros, ¿cómo podría existir objetivamente los conceptos de mal o bien en un mundo gobernado únicamente por el azar, la materia y las reacciones químicas? Como lo afirmó Jean Paul Sartre, citando a Fiodor dostoievski: “si Dios no existe todo está moralmente permitido“.[7] Si Dios no existe no puede existir un estándar o fundamento objetivo que determine lo bueno o lo malo. Lo único que podría existir es la opinión subjetiva de seres vivos, que no son otra cosa que un montón de materia gobernada por reacciones químicas.

Así que, usted tiene dos caminos. O acepta el ateísmo con todas sus consecuencias y concuerda en que la idea del mal o el bien es un concepto arbitrario, o reconoce que existe un Dios y que es este Dios el único con la autoridad para determinar el mal y el bien. Si la moral debe ser definida por la humanidad sin referencia a Dios, entonces ¿quién estaría autorizado para definir un estándar de moral? Y ¿cómo sabemos si ese estándar es correcto?

Por tanto, si ninguna constitución o legislación humana sin referencia a Dios puede sostenerse en pie para definir lo que es el bien o el mal, mucho menos podrán sostenerse en pie para definir si el aborto es correcto o incorrecto, puesto que estas constituciones y legislaciones son redactadas por la opinión subjetiva de algunos hombres, y se convierten en una imposición moral arbitraría de unos cuantos sobre la mayoría.

Muchos académicos definen el bien y el mal como la experiencia humana en evolución. Es decir, a medida que el hombre va evolucionando y teniendo experiencia él irá cambiando su concepto de bien y de mal. Desde ese punto de vista lo que ayer era malo hoy puede ser bueno, y lo que ayer era bueno hoy puede ser malo. Pero, además, lo que hoy es malo mañana puede ser bueno, y lo que hoy es bueno mañana puede ser malo. Así que, en últimas, no existe el mal y el bien, sino que el mal y el bien solo es algo subjetivo definido por cada generación basados en el momento evolutivo en el que se encuentran.

Esta posición brilla por su subjetivismo. Definitivamente no puede ser un estándar objetivo para determinar la moralidad del aborto. Esto por sí mismo nos demuestra por qué las constituciones y legislaciones humanas son tan cambiantes y tan contradictorias entre sí. Pero, además, nos plantea un problema: si el derecho a la vida lo da una Constitución o una legislación humana, una misma Constitución o legislación humana lo puede quitar. Si el derecho a la vida no es algo objetivo e invariable, entonces no existe derecho a la vida. Si el derecho a la vida existe hoy pero no existirá mañana, entonces nunca ha existido tal cosa como un derecho a la vida.

Los derechos deben ser definidos según Dios, pues es Dios quién los da. Nunca debemos defender nuestros derechos a través de una constitución, puesto que si eso hacemos estaríamos implícitamente diciendo que nuestros derechos son dados y definidos por los hombres, y si es así, entonces el mismo hombre puede quitarnos nuestros derechos o definirlos erradamente. Más bien, todo hombre posee derechos únicamente por ser la imagen de Dios. Es Dios quien nos da nuestros derechos.

Ahora bien, si solo Dios puede definir el mal y el bien, entonces solo Dios puede decirnos si el aborto es moral o es inmoral.

Dios dice esto: “No matarás” Éxodo 20:13. Pero, ¿cuándo inicia la vida humana, para saber si el aborto es un asesinato? Otro pasaje nos da luz al respecto:

“Y si algunos hombres luchan entre sí y golpean a una mujer encinta, y ella aborta, sin haber otro daño, ciertamente el culpable será multado según lo que el esposo de la mujer demande de él; y pagará según lo que los jueces decidan. Pero si hubiera algún otro daño, entonces pondrás como castigo, vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.” Éxodo 21:22-25.

Este es un aborto que ocurre por accidente. Esto no es un aborto provocado, puesto que lejos estaba en la mentalidad judía el creer en la posibilidad de provocar un aborto. Ahora bien, siendo un aborto accidental podemos ver lo que Dios piensa del aborto. El hecho de que haya una multa, en caso de esta clase de aborto, nos muestra una sanción, y cuando existe una sanción es porque hay un mal que se ha hecho. Esto nos muestra que aún un aborto accidental debe recibir su respectiva sanción, ¿cuánto más un aborto provocado?

En las Escrituras podemos ver cierta compasión por aquellos que han cometido un homicidio involuntario (véase Deuteronomio 19:4-13), de ahí que tampoco se exija la muerte para los que ocasionan un aborto sin intención. Aun así, en este aborto involuntario vemos una sanción que las víctimas debían imponer. Sin embargo, en las Escrituras el homicidio voluntario siempre es condenado con la muerte, ¿cuánta mayor sanción no tendrían aquellos que ocasionaran un aborto voluntario? La sanción a lo involuntario nos muestra el desagrado de Dios hacía el acto, y nos sugiere lo severo que sería la sanción para aquellos que abortaran de forma voluntaria, quitando la imagen de Dios del inocente.

Veamos otro texto: “No habrá en tu tierra ninguna mujer que aborte ni que sea estéril; haré que se cumpla el número de tus días” Éxodo 23:26.

Este pasaje se encuentra en una sección de promesas que Dios le está dando al pueblo si cumplen sus mandatos. Una de las promesas es que no habría mujer estéril, y otra promesa es que no abortarían. Nuevamente esto no se debía a que las mujeres judías provocaran los abortos, sino a abortos que ocurren naturalmente en algunas mujeres por diversas razones biológicas. Pero, en ambas promesas, podemos ver que para los judíos ambas cosas eran inadecuadas, de ahí que esta promesa de Dios fuese un gran consuelo para ellos.

Estos pasajes nos dan luz para comprender que a los ojos de Dios el aborto es un pecado. Y ya que solo Dios puede determinar el bien y el mal, entonces, los seres humanos, hechos a imagen de Dios, debemos tener al aborto como un gran pecado.

Los argumentos subjetivos como que la mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo son falsos, porque el feto es otro cuerpo independiente al de la mujer. El argumento de que es el deseo de la mujer el que confiere el estatus de vida al bebé de vientre es falso, porque el derecho a la vida no depende del deseo de otra persona. El argumento que sugiere que si el bebé va a nacer con alguna enfermedad (como el síndrome de Down) o que nacerá un hogar pobre, y por tales razones vendrían al mundo a tener una vida indigna es falso, porque la dignidad de la vida humana no depende de nuestra condición económica o mental, sino de la imagen de Dios en el hombre. El argumento de que cuando hay violación el aborto está justificado es falso, porque quien debe morir es el culpable no el inocente.

Cuando tenemos un estándar objetivo para definir el mal y el bien, y para definir qué es la vida y dignidad humana, entonces tenemos un estándar verdadero para defender nuestros argumentos, y este estándar objetivo solo es posible desde nuestra visión cristiana que se basa en la revelación autoritaria y objetiva Dios, quien posee toda la autoridad. Es decir, debemos aprender a pensar sobre el aborto en perspectiva bíblica.

Por último, debemos llamar a las cosas por su nombre. El aborto es definido como la privación del nacimiento. Hoy día se le prefiere llamar como la interrupción voluntaria del embarazo. Sin embargo, todos estos son eufemismos[8] para el asesinato. El aborto o interrupción voluntaria del embarazo no es otra cosa que un asesinato despiadado contra un ser inocente.

Autor: Pastor José Ángel Ramírez, Coordinador sede SRL Cartagena, Colombia. Tutor en modalidad virtual SRL.

Bibliografía

“Coronavirus Graphs: Worldwide Cases and Deaths,” Worldometers, https://www.worldometers.info/coronavirus/worldwide-graphs/#total-deaths, fecha de último acceso 23 de enero de 2022.

“Abortion Statistics,” Worldometers, https://www.worldometers.info/coronavirus/worldwide-graphs/#total-deaths, fecha de último acceso 23 de enero de 2022.

N Ramírez de Castro, “¿Cuándo empieza a sentir dolor el feto?”, ABC, https://www.abc.es/sociedad/20130918/abci-cuando-siente-dolor-feto-201309172222.html, 17 de septiembre de 2013.

Cely, Mario. Bioética Cristiana para Médicos. San José, Costa Rica: Editorial Clir, 2019.

Jean-Paul Sartre, “Existencialismo,” trad. Bernard Frechtman, en Existencialismo y Emociones Humanas (New York: Cita del, 1957), 23. Citado en Ed. L. Miller, Preguntas que Importan: Una Invitación a la Filosofía, 3rd ed. New York: McGraw-Hill, 1992).

“Eufemismo,” RAE, https://dle.rae.es/eufemismo, último acceso 23 de enero 2022.

[1] “Coronavirus Graphs: Worldwide Cases and Deaths,” Worldometers, https://www.worldometers.info/coronavirus/worldwide-graphs/#total-deaths, fecha de último acceso 23 de enero de 2022.

[2] “Abortion Statistics,” Worldometers, https://www.worldometers.info/coronavirus/worldwide-graphs/#total-deaths, fecha de último acceso 23 de enero de 2022.

[3] N Ramírez de Castro, “¿Cuándo empieza a sentir dolor el feto?”, ABC, https://www.abc.es/sociedad/20130918/abci-cuando-siente-dolor-feto-201309172222.html, 17 de septiembre de 2013.

[4] Las almas sin cuerpos en el cielo, en el estado intermedio, solo lo están de forma temporal por obra sobrenatural de Dios. Sin embargo, ese NO es su estado final, sino que estas almas esperan la resurrección general, en la que sus almas se unirán a un cuerpo glorificado para tener todas las partes que conforman al ser humano.

[5] Mario Cely, Bioética Cristiana para Médicos (San José, Costa Rica: Editorial Clir, 2019), capítulo 12, página 5

[6] Cely, Bioética, capítulo 12, página 5.

[7] Jean-Paul Sartre, “Existencialismo,” trad. Bernard Frechtman, en Existencialismo y Emociones Humanas (New York: Cita del, 1957), 23. Citado en Ed. L. Miller, Preguntas que Importan: Una Invitación a la Filosofía, 3rd ed., (New York: McGraw-Hill, 1992), 396.

[8]Manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante”. “Eufemismo,” RAE, https://dle.rae.es/eufemismo, último acceso 23 de enero 2022.

Coordinador sede Cartagena, Col. en Seminario Reformado Latinoamericano | Website

José Ángel Ramírez es comunicador social y Licenciado en Teología, es uno de los pastores de la Iglesia Reformada Nación de Dios en Cartagena, Col. y Coordinador de la sede del SRL en la misma ciudad.

Ha sido misionero en el Perú, es profesor de Teología y tutor de cursos virtuales del SRL.

Actualmente casado desde 2018 con Lizeth, es padre de Jeremías y su recién nacida Belén